PACÍFICA-MENTE Conciencia de Ser 12 01 26

 

CONCIENCIA DE SER                                               12 de enero de 2026

 

 

A través de los encuentros del primer trimestre hemos descubierto que la libertad es una cuestión de identidad, que cuando nos conocemos y nos vivimos desde nuestra autenticidad, desde la conexión con el Amor que nos habita, es cuando nos comenzamos a liberar de cargas conscientes e inconscientes que hasta ahora procurábamos conllevar lo mejor posible.

 

Estamos aprendiendo a soltar, a hacer sitio para frecuencias, energías e ideas buenas, bellas y sagradas. En nuestro espacio interior ahora hay oxígeno, profundidad y alegría y ello se traduce en una proyección al exterior cada vez más feliz y pacífica, más sosegada y bella.

 

El Re-Nacer está siempre aquí y ahora, a las puertas de una decisión, una voluntad al servicio del bienestar, al servicio del Amor. Nuestra voluntad se está reconciliando con la voluntad del Ser Uno y ello amplia inevitablemente nuestras posibilidades, nuestro campo de acción.

 

Ya no profundizamos por exigencias externas, sino que lo hacemos como modo de Ser, una actitud abierta y fructífera que nos lleva a transitar caminos de aceptación y concordia, en los que descubriremos lo que es la verdadera hermandad, la Unidad.

 

El entrenamiento mental es similar al físico, los movimientos se purifican y amplían, la técnica mejora y conforme ejercitamos la percepción inocente, la que nos habita desde el origen, comprendemos que la maestría surge de forma natural y espontánea. Todo es más fácil y eficaz.

 

Ya no estamos apegados a todas esas cosas que antes nos frenaban y condicionaban, no sentimos más ágiles, ligeros y relajados. Antonio Blay dio las siguientes instrucciones (que he adaptado al sistema de alimentación del alma que aprendimos el curso pasado):

 

“Entonces debéis dedicar ratos a instalaros primero en el yo que contempla la respiración; que siente y contempla ese sentir del respirar. Pero lo importante no es tanto el sentir del respirar, sino que yo me doy cuenta de eso. Es ser, como si dijéramos, un vigía consciente, lúcido, de lo que está pasando. (Respiro Amor -de la energía a la Presencia).

 

 Y luego lo mismo con la mente: yo que estoy mirando o prestando atención a mis ideas, o simplemente prestando atención, atención para ver, no sólo cosas sino también para ver conceptos, ver y entender. Y darme cuenta de que soy yo quien está ahí. (Siento Felicidad -de la inteligencia al Discernimiento)

 

Luego situarnos en el nivel afectivo y evocar un sentimiento de amor, de alegría; pero sobre todo darme cuenta de que soy yo quien está sintiendo eso y ese yo está justo detrás o en el fondo de lo que siento. (Sonrío Paz – de la afectividad a la Conciencia de Unidad)

 

Desde el “centramiento” adquiero mayor libertad y, por tanto, eficacia porque me sitúo en la capacidad misma desde la cual veo y comprendo, no tanto en el objeto que veo o en la situación que comprendo, así surge el papel de testigo, del que observa sin juicio y no se identifica y se enreda en el drama, en el conflicto o en lo que quiera que vaya surgiendo en el escenario o campo donde se refleja y desarrolla la experiencia.

 

        El desarrollo de la conciencia de Ser, más allá de lo que acontece, será posible si perseveramos en esta forma de abordar y confrontar lo que vaya sucediendo tanto en lo interno, como en lo externo. Ya no hay identificación y por tanto nos volvemos más independientes y al mismo tiempo, estamos completamente involucrados en lo que vemos, sentimos y hacemos.

 

         Y hemos de tener en cuenta que sólo será posible desde una mente que ha se ha reeducado y ha dado carpetazo a asuntos pendientes, una mente que ya no percibe problemas sino oportunidades, que ya no se preocupa sino que se ocupa, que decide superar el miedo amando y abrazando, sobre todo una mente que se siente segura, confiada y sostenida.

 

        Y puede que no siempre consigamos mantener esta conciencia, pues en ocasiones puede ser que nos dejemos arrastrar o distraer por la corriente, lo que realmente importa es el hecho de desear situarse desde ese centro interior, y con voluntad y entrega, dejando ir poco a poco lo que no es real, seguir despertando, teniendo en cuenta que esto que puede considerarse en sí mismo una meta, en realidad es un punto de partida.

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