PACÍFICA-MENTE Navegar en lo Profundo 24 11 25

 

NAVEGAR EN LO PROFUNDO                       24 de noviembre de 2025

 

Descubierta la falsedad que nos gobierna, ese personaje al que amamos porque es lo que hemos sido desde que tenemos memoria, vemos que lejos de rechazarlo, criticarlo o cambiarlo, hemos de descubrirlo, aceptarlo, comprenderlo y seguir amándolo, pero ya de una forma más objetiva y madura, sin tomárnoslo tan en serio, sin necesidad de serle fiel hasta el punto de olvidarnos de quienes somos en realidad.


Hemos visto que en función de nuestras principales aspiraciones como, por ejemplo, sentirnos importantes, inteligentes, capaces, admirados, felices, amados, poderosos…., es como localizamos carencias y que cuando nos atrevemos a imaginarnos en posesión de todas esas idealizaciones, vemos que lo que podemos llegar a sentir ya está en nosotros, independientemente de que al final, ese sueño o ese deseo, se realice.


Según Blay lo artificial es la idea a través de la cual pretendo sentirme de un modo distinto, sin embargo, la aspiración de plenitud, felicidad, fortaleza o claridad, sí forman parte de nuestra realidad auténtica, de nuestra identidad. El problema entonces no sería la aspiración que es coherente y consustancial a lo que somos, legítima, sino el modo en que queremos llegar a ella.


Blay lo clarifica con este ejemplo: “Yo quiero llegar a ser el más listo de todos y ¿cómo me siento yo cuando los demás reconocen que soy el más listo? Siento una claridad, un optimismo. Entonces se trata de aceptar que esta claridad y este optimismo soy yo, pero no la idea de ser el más listo.”


Así es como paso a paso, nos decidimos a encarnar lo que queremos ser sin necesidad de que aparezca ningún agente externo ni en modo de persona, ni de acontecimiento determinado, es decir, nos empoderamos e independizamos de lo que pueda ocurrir ahí afuera.


Nos vemos en el papel de ser lo que deseamos, de desarrollar la cualidad en el presente, sin necesidad de aprobación externa.  Me expreso en mi forma de actuar, de hablar, de andar, viviéndome tal y como deseo sentirme, y ya no será más un sentimiento pasajero, sino una forma de dirigirme por el mundo muy estable y duradero, un estado mental sereno y confiado, coherente con el Ser que me sostiene, que me habita.


Ya no es un “me siento así” porque ha ocurrido algo que me ha removido, que me ha zarandeado, para bien o para mal, sino que siento lo que soy, independientemente de cuáles son mis circunstancias, sean éstas deseables o no, al margen de cómo se den las cosas.


Así es como podemos llegar a encontrar ese centro, esa fortaleza desde la cual nada ni nadie nos va a vencer, porque nos conocemos y nos sabemos seguros y en paz, tal y como somos, porque somos y nos manifestamos en libertad de la forma que más nos represente, en coherencia.


Desde esta visión puedo distinguir qué es Real en mí, de lo que es sólo una idea a mi servicio para imaginar la cualidad que pretendo actualizar en mí. Así es como puedo desarrollar mi potencial sin necesidad de que las cosas sean de determinada manera.


Blay apunta a la siguiente idea: “Nosotros somos muchísimo más de lo que vivimos, y vivimos sólo lo que vivimos porque nuestra mente, las ideas aceptadas de nosotros mismos, no nos permiten vivir nada más que lo que estamos viviendo.”


Hemos de comprender que vivimos a través de un esquema cuya continuidad sólo depende de nosotros mismos. Podemos cambiarlo, incluso hacerlo desaparecer, pero esa decisión sólo podrá permanecer si se lleva a la acción, es decir, si no se queda estancada a nivel de los pensamientos y comienzo a vivirla activamente.


La tarea que tenemos poder delante implica aventurarnos en el territorio de lo inconsciente, de aquello que “navega en lo profundo” y que se manifiesta en la superficie a través de unos efectos cuyas causas nos es muy complicado identificar.


Para localizar esas “causas” por las que no consigo realizarme tal y como soy, Blay nos habla de dos acciones bien distintas: la primera es una vez localizadas las ideas y creencias que gobiernan el inconsciente, proceder a cambiarlas; y la segunda, saldar todos los asuntos pendientes que todavía tienen repercusión en el presente.


La primera es una reeducación, una corrección de errores, la segunda es una actualización de situaciones a las que debo ofrecer un punto final.

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