PACÍFICA-MENTE Demanda de Reconciliación 1ª parte 09 02 26
DEMANDA DE RECONCILIACIÓN 1ª parte 9 de
febrero de 2026
Finalizamos el primer encuentro de febrero con la propuesta de Blay de permanecer atentos, interesados y afectivamente comprometidos con lo superior, siempre desde una mente pacificada, que “descansa en paz”. Una paz que, si bien no es de este mundo, se puede disfrutar estando en él.
Para dar el salto a una nueva dimensión, a una conciencia en
conexión con el Amor, hemos de soltar la vieja creencia de “yo así y no
puedo ser de ninguna otra manera”. Sólo renunciando a ese personaje
construido a lo largo de la vida, podremos darnos cuenta de que hay una
estructura mental que puede ser rediseñada para ponerla al servicio del amor,
la felicidad y la paz, en definitiva, a nuestro servicio.
Esta apertura mental es la que nos va a ayudar a soltar todo
aquello que ya hemos comprobado, no nos lleva a la autenticidad, y este
mismo principio de observación, apertura y suelta de lo que no va bien,
también se aplica en relación con la vivencia en dimensiones superiores, porque
todo aquello a lo que podemos aspirar, todo eso que anhelamos, en realidad lo
soñamos porque lo extrañamos.
En nosotros habita el Universo y su abundancia, por eso vemos que
el vacío existencial no es otra cosa que la llamada al recuerdo de esa
identidad que pugna por ser revelada y que, con paciencia infinita, nos aguarda
dulcemente para que en libertad tomemos la decisión de regresar a ella. Sólo
porque lo somos, es que surge la demanda, la aspiración a lo que se conoce
como Reconciliación: el bello y santo instante en que nos unimos a Su
Voluntad.
Blay lo explica así: “Si yo no
fuera esa infinitud no podría surgir en mi la demanda de infinitud. El problema
es que eso es lo que soy, pero estoy viviendo en mi mente como el personaje,
con mi historia personal y mis pensamientos separados”.
De ahí que el
proceso pase por “soltar”, por desprendernos de toda esa falsa
identificación: soltar la hipnosis, las falsas creencias, la crispación,
las adhesiones o apegos, los juicios…; y a la vez, por lograr conectar con
lo que sí somos, poniendo el interés, la atención y la afectividad en
cultivar la presencia, el discernimiento y la conciencia de unidad.
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