PACÍFICA-MENTE Expansión Crucial 02 02 26
EXPANSIÓN CRUCIAL 2 de febrero de 2026
La comunicación
sagrada, cuando es permitida, es realmente el descanso que el alma anhela y
precisa. En multitud de ocasiones, nuestro ánimo se ve afectado ante las
exigencias de un mundo que no concede tregua alguna.
UCDM advierte de que
la expresión “descansa en paz” está orientada hacia los vivos y no hacia los
que ya fallecieron. La muerte es entendida como una liberación de cuerpo y
mente, un giro más en la rueda de la vida diseñada para que cada alma logre
evolucionar al Ser que todos somos.
El descanso pues,
pasa por ser consciente del Ser que nos vive y desde ahí, conectar y comunicar
con la sabiduría que desde el interior nos guía y que, además, recibe para
transmutarlo, todo aquello que no podemos manejar y hemos aprendido a
entregarle. Está dinámica es la que UCDM llama expiación y nos recuerda que,
en realidad, esa es nuestra única función.
1º Nos hacemos
conscientes de lo que no es coherente con nuestra identidad -sólo será posible
habiendo trabajado el conocimiento de uno mismo-
2º Deseamos que esa
situación se resuelva amorosamente
3º Permitimos que
nuestro guía interior interceda y se lo entregamos para su resolución.
4º Confiamos y nos
hacemos a un lado.
Y todo este
proceso es un acto de Amor en sí mismo, porque en humildad reconoces
que no sabes; en pureza, decides no juzgar y, por último, en coherencia,
deseas que lo que sea que se esté manifestando, se resuelva de la forma más
favorable y amorosa para todos.
(Humildad, pureza y coherencia son los votos, o el compromiso que
requiere todo proceso de crecimiento y responsabilidad espiritual, que
actualizan los que se entendieron originalmente como pobreza, castidad y
obediencia). Vemos así, cómo las diversas enseñanzas se van entrelazando para
llevarnos de la forma más respetuosa posible al Amor que somos.
Ya estamos
preparados para introducirnos en el capítulo 7 del Curso de Autorrealización de
Antonio Blay titulado “Hacia el Yo Superior”. Estamos amaneciendo a la
conciencia de que sólo hay un centro para todo lo múltiple y que cada uno de
forma individual, podemos situarnos en el mismo. Esto sería lo que él llama
la expansión horizontal.
Pero hay otro tipo de expansión, la expansión vertical, que
es el descubrimiento de niveles de conciencia elevados frente a la vida
ordinaria. Son campos invisibles, pero no por ello inaccesibles, que se
encuentran a disposición de quién libre de miedos, deciden dar el salto a
una Realidad amorosa que se ofrece constantemente a acompañarnos en el proceso.
Antonio Blay lo explica así: “Son campos de energía más sutil, una
energía mucho más fina que la mental, la afectiva y vital…. Hay un campo de
felicidad extraordinaria, un campo de luz y amor ilimitados…, y otro campo que
es de tipo mental, que también es luz y que alberga una realidad que es matriz
de las cosas que ya existen, una mente superior, la verdadera naturaleza… Luego
hay otros niveles que son pura energía…”
Es posible que quién lo experimente, pueda tener un sentimiento
místico de encuentro con la Divinidad, o puede ser que sienta que ha conectado
con una supraconsciencia inmensa que es puro gozo, puro amor, en todo caso, lo
que hay que comprender es que no es una experiencia externa al yo, sino
el propio yo superior experimentándose a sí mismo. Es la Unidad que todavía
sufre la fragmentación sujeto-objeto, y nos lleva a una percepción separada, cuando
en realidad es todo lo mismo.
Es por eso que cuando ese instante de elevación finaliza, el ser
humano se vuelve a sentir separado de ella y de algún modo, aspira a lograr de
nuevo dicho estado. Un estado o nivel que forma parte de lo que somos y
que si bien, no siempre lo logramos, nunca deja de estar presente. Es por eso
que no debemos verlo como concesiones del más allá, sino como la posibilidad
cierta de que “eso” forma parte de nosotros, y así, en esa EXPANSÓN
CRUCIAL, es como nos entrenamos en reconocernos y despertarnos al Hogar que nos
pertenece.
Y para conseguirlo, Blay propone mantener la atención, el
interés y el afecto por lo superior, y desde una mente en calma, entregarnos a
lo que nos sea dado.
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