PACÍFICA-MENTE Demanda de Reconciliación 2ª parte 16 02 26
DEMANDA DE RECONCILIACIÓN 2ª parte 16 de febrero de 2026
De ahí que el
proceso pase por “soltar”, por desprendernos de toda esa falsa
identificación: soltar la hipnosis, las falsas creencias, la crispación,
las adhesiones o apegos, los juicios…; y a la vez, por lograr conectar con
lo que sí somos, poniendo el interés, la atención y la afectividad en
cultivar la presencia, el discernimiento y la conciencia de unidad.
De este modo, estamos
trabajando en esas tres dimensiones que nos conforman y que, al ponerlas en
movimiento, en acción, se unifican en un círculo de Luz que girando y girando, nos
procurará el acceso a dimensiones más elevadas y benéficas, ampliando
nuestra panorámica vital, tanto en horizontal como en vertical.
Esta actitud
puede ser considerada como la disposición a orar, a contemplar, meditar.., etc.,
cada uno debe encontrar su propio método, comprendiendo que el método es sólo
eso, un instrumento que una vez se está utilizando, ha de servir a nuestro
propósito.
Nosotros somos
quienes hemos de construir el puente de acceso y, además, conocemos y
disponemos de los recursos para hacerlo: presencia (silencio, quietud,
atención), discernimiento (humildad, introspección, aceptación) y conciencia de
Unidad (paciencia, valentía, perseverancia), además de muchos más atributos
del Ser siempre disponibles.
Hemos de
comprender que todas esas dimensiones están siempre a la distancia de un
pensamiento y, por tanto, a nuestro alcance y desde ahí, es cómo podremos
ampliar nuestra visión y entendimiento, un estado mental que nos lleva
directamente al corazón de lo que somos.
El conocimiento
ya no es un cúmulo de saberes y experiencias, sino simplemente lo que somos, no
hay una verdad ahí afuera, sino que nos hemos hecho Uno con Ella, con la Luz y
el Amor, con la sabiduría primordial que nos conforma a todos.
“La verdadera
verdad solamente se conoce siéndola, estando allí”, afirma Blay,
hay un dicho que reza: “El movimiento se demuestra andando”, no puede
ser más sencillo, simple y rotundo. Esto es lo que en algunas religiones se
expresa como “encarnar el Amor”, pues si el “verbo” se hizo carne, el cuerpo
para su realización, debe ejercer aquello de lo que procede, hacerse Uno con
Él.
Una unificación
o reconciliación que está a nuestro alcance a través del deseo, la voluntad, la
entrega y la renuncia, cuatro llaves, una puerta.
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