PACÍFICA-MENTE Transparencia y Espaciosidad 18 05 26
TRANSPARENCIA Y ESPACIOSIDAD 18 de mayo de 2026
Estamos ampliando nuestra comprensión,
estamos situándonos en espacio más amplio y elevado de pensamiento, más allá de
lo que hemos aprendido en el mundo. Ahora ya podemos replantearnos la idea de
justicia, de tolerancia y de empatía porque, lo que en un nivel es
inaceptable, en otros es natural y comprensible.
Blay lo explica así: “No se puede medir al escorpión por el
nivel del sabio, ni al sabio por el nivel del escorpión” A diferentes
niveles de conciencia, diferentes percepciones, diferentes atracciones: “Yo sé que si
alguien me ataca he de defenderme; pero cuando me defiendo estoy yendo contra
lo que el otro vive como su bien. Entonces ¿hasta qué punto debo defenderme yo
sacrificando al otro para mi bien, o hasta qué punto debo sacrificarme yo para
el bien del otro?, nos
plantea Blay, y aquí podemos preguntar ¿Hay Realidad aquí? ¿Hay Amor aquí? ¿En
qué nivel de conciencia vivo: en la selva, en el medio, ¿en lo superior…? ¿Qué
es la equidad? ¿Debo corresponder a su nivel?
Es
indudable que no podemos resolver un problema en el mismo nivel en que éste se
originó y que hemos de procurar estar en armonía con las leyes del Amor. Pero
también hemos de saber que la coherencia implica, frente al mundo
materialista, un alto grado de rebeldía, valentía y decisión y eso sólo
podremos conseguirlo entrenando nuestra capacidad de conexión espiritual.
Contactar
con la divinidad
que nos vive no es tarea fácil, por lo que la recomendación es comenzar por
el plano afectivo para luego pasar el mental, es decir, orientarnos hacia
un estado de relajación y bienestar y sintonizar con la paz interior a través
de la respiración atenta y pausada, la quietud corporal y la intención
plenamente dirigida y dispuesta.
Este
paso que parece tan sencillo, será posible solo cuando hayamos conseguido un
nivel óptimo de transparencia fruto del entrenamiento mental que nos enseña
a soltar, sanar, aceptar y perdonar o trascender. No es posible alcanzar un estado de
apertura para la conexión si primeramente no has trabajado en el conocimiento
de ti mismo: afectividad, inteligencia y energía potenciadas a Unidad, Discernimiento
y Presencia.
Una
vez situados y enfocados, pasamos a una mente capaz de formular con
claridad, sinceridad y concreción aquello que deseamos transmitir ya sea en
forma de pregunta, petición o deseo, y sabremos que ha llegado “acuse de
recibo” cuando sintamos de forma natural que la paz ha aumentado, que nos
sentimos serenos y en calma.
Estamos
activando una Ley, no recibiendo un regalo o un don. Cuando
habitamos un espacio de profunda sintonía con lo superior, extendemos nuestro
campo mental, creamos una espaciosidad interior que se armoniza con el Ser
que nos vive.
Estamos
propiciando un encuentro que es posible porque nos vaciamos de todo
aquello que habíamos estado “cargando”: ideas, creencias, juicios, rencores,
traumas…, y ahora en la “transparencia” que sana nuestros afectos, somos
capaces de entregar y recibir, hay espacio para estar completamente
conectados con la fuente de Sabiduría que propicia el estado de Presencia y
consolida los demás estados que hemos aprendido: Verdad, Entrega, Amor, Autoestima,
Respeto y Unidad.
En realidad, en este
increíble proceso en el que acogemos la transparencia y la espaciosidad estamos
aprendiendo a ejercer la Unidad porque no se trata de un fenómeno dual en
el que una da y otro recibe, sino que es una toma de contacto con nuestra
conciencia superior que es lo que en realidad ya somos.
El ser humano habita la dualidad porque vive dividido de sí mismo,
insertado en una ilusión de separación y cuando, a través de un trabajo
espiritual serio y profundo, consigue despertar a una Realidad que es pura Unidad,
pura Presencia y puro Discernimiento, recupera un poder que nunca le fue
arrebatado, simplemente estaba oculto bajo un montón de capas que, en
realidad, son sólo miedo.
Como bien nos dice Daniel Gabarró, la realidad no es dual, sino
gradual, y gradualmente iremos regresando a ese Amor que no es una emoción ni
un sentimiento, sino una identidad, una forma de vivir, expresar y sentir que
responde a unas condiciones mínimas esenciales a través de las cuales recibimos
las respuestas que necesitamos para colmarnos del conocimiento del Amor, la
Felicidad y la Paz.
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