PACÍFICA-MENTE Hallar el Foco 27 10 25
HALLAR EL FOCO 27
de octubre de 2025
Ejercer el potencial, explorar nuevas formas de ser y estar en el
mundo, pasa por desaprender y desechar aquello que si bien un día fue
importantísimo para ti, ahora ya no es preciso, ya no necesitas, porque te has dado cuenta de que no te representa.
Se trata de decidir transitar sin miedo a la experiencia de ser
quién eres, aprendiendo a vivir los
hechos sin poner tanto pensamiento, tanta idea, tanto juicio, desarrollando
aquellas facultades que más te atraen y te hacen vibrar, que te hacen sentir
pleno y feliz, realizado.
Vamos a abandonar la idea de ser de un determinado modo, para
acometer la tarea de serlo, si quiero sentir amor, amo; si lo que deseo es
estar más fuerte, hago deporte; si quiero decir lo que pienso, lo digo…., etc.,
así es como pasamos de la idea a la acción, amándonos lo suficiente como para tolerar los posibles tropiezos y
errores que podamos ir cometiendo en este camino de autorrealización.
Comienzo a amarme y de ese modo, neutralizo el miedo que me lleva
a la procrastinación y a la evasión, a permitir que la inseguridad y la
indecisión sean más fuertes que mis ganas de ser, de expresarme y vivirme desde
esos lugares que me corresponden por naturaleza.
Es saliendo de la mal llamada “zona de confort” como voy a poder
acometer el tercer paso al que nos anima Antonio Blay: “reeducar la mente profunda o inconsciente”, un condicionamiento
poderoso y sutil que secuestra y condiciona nuestra vida, empobreciéndola y
despojándola de todo aquello que la haría prosperar y florecer.
Hemos de comenzar a recordar que cada uno de nosotros somos una energía, una inteligencia y una
afectividad que se proyecta en el mundo como un faro o un foco de Luz, y
que debido a nuestro origen sagrado, poseemos una verdad que ajena a las
imposiciones externas, es pura capacidad para experimentar aquello por lo que
realmente suspira nuestra alma, nuestro corazón.
Antonio Blay lo explica así: “Como
individuo soy un foco y he de aprender a vivir
ese foco, a instalarme en ese foco y a dejar de vivir en creencias que me
vienen de fuera. Es descubrir mi fondo, mi funcionamiento natural y permitir
que eso funcione. Es una reeducación de base.”
Somos ser, no un modo de ser, y en esta afirmación comienza el
camino de la liberación de una identidad que ya no se siente obligada ni
coaccionada por ningún tipo de norma, costumbre o regla social, de ese modo es
cómo van surgiendo ideas, actitudes y aspiraciones que fueron sofocadas pero
que por nada del mundo, podrían ser eliminadas.
Atención,
ejercicio del potencial activo y la reeducación de esa mente inconsciente o
centramiento, conforman el paso previo para realizarnos.
Con estos pasos lo que vamos a conseguir es recuperar el foco luminoso y
natural que quedó opacado por medio de creencias y patrones que en realidad, no
eran nuestros.
Sólo desde ese centro de energía profundamente conectado con
nuestra identidad genuina, según apunta Blay, podemos comenzar a expandir
nuestra conciencia, de lo contrario, si seguimos en contradicción, en
conflicto, no será posible conservar a lo largo del tiempo una coherente
integración con la Unidad a la que pertenecemos, con el Amor que somos.
Se pueden experimentar estados de conciencia elevados, pero no
podremos mantenerlos por mucho tiempo porque la dualidad que todavía nos
gobierna internamente, nos hará zozobrar y desestabilizará el ilusorio
equilibrio que creímos alcanzar, de ahí que en estos procesos de crecimiento
interior, sintamos retrocesos y nos veamos enfrentados a obstáculos que creímos
superados en etapas anteriores.
Cuando esto ocurra, lejos de condenarnos y juzgarnos mal, lo que
se impone es dejar ir esas tendencias negativas y autocríticas, para abrazar
nuestra humanidad y comprender que precisamente, de eso trata esta experiencia,
de caer y levantarse, de mantenerse esperanzado y resiliente.
No olvidemos que respiramos Amor, que lo natural es sentirnos
felices y que el mejor servicio que podemos ofrecer a los demás, incluidos
nosotros mismos, es sonreír toda esa Paz de la que tan sediento está
nuestro mundo.
Comentarios
Publicar un comentario