PACÍFICA-MENTE A los pies del Maestro 26 10 26
A LOS PIES DEL MAESTRO
26 de octubre de 2026
Respiro
Amor, Soy Presencia, sencillamente consciente de la generosidad de un
Anfitrión que nunca retirará la invitación a que me siente a su mesa y
deguste sus manjares: el generoso anfitrión de todos mis siglos……
Desde
aquí ponemos en acción los tres chakras superiores: corona, tercer ojo y
garganta. Los estados de Presencia, Verdad y Entrega se entrenan cuando
“humildemente”, reconocemos nuestra ignorancia y decidimos poner nuestra
confianza en el maestro que internamente nos habita y que ha puesto su luminoso foco sobre nosotros para que no quedemos a
oscuras.
Hemos
de corresponder con generosidad, prestando atención
a AQUELLO que nos produce bienestar y elevación, a aquello que nos
confiere el poder de una mirada inocente que va más allá de las apariencias.
Dice Joe Dispenza “donde pones tu atención, pones tu energía”, ¿A qué dedicas
tu energía? ¿En qué la consumes? ¿Eres capaz de mantenerla a pesar de lo que
sucede ahí afuera?
Quizás
ésta se la ofrenda que tenemos que hacer, involucrarnos seriamente en la
búsqueda de lo bello, lo bueno y lo sagrado, procurando enfocarnos en ello,
activando una percepción alejada del miedo y del juicio. Ésta es la ofrenda que
importa, la que nos regresará a la abundancia que somos: porque dando es
como se recibe.
La
rendición nos es otra cosa que una entrega generosa y consciente,
la cual nos lleva a la Victoria. La Victoria es una fortaleza de vida que, para
ser verdadera, para que pueda completarse, hemos de activar, gracias a una
intención firme y una atención generosa y estable, los tres atributos que deben
ser utilizados en nuestro día a día con tanta naturalidad como bebemos agua
cuando tenemos sed, o dormimos cuando tenemos sueño.
Estos
tres atributos fueron tergiversados para utilizarlos como instrumento de poder
por unos pocos. La humildad no es pobreza material, la pureza no es castidad
física y la coherencia no es obediencia ciega. Son tres votos que cuando
realmente se practican en libertad, nos sostienen en el camino de regreso al
Ser y nos permiten CONOCER ese afecto inextinguible y atemporal que nos
aguarda por siempre.
La
expresión que da título a este encuentro “A los pies del maestro”, es el título
de un libro en el que Jiddu Krishnamurti realiza un breve pero intenso
compendio de las enseñanzas que le transmitió su maestro.
En
él nos habla de recorrer El Sendero, un trayecto espiritual que, según su punto
de vista, requiere cuatro cualidades: discernimiento, carencia de deseos, buena
conducta y amor, pero tras todas ellas lo que subyace es una actitud
profunda de respeto y humildad ya no hacia la figura del maestro, sino sencillamente,
hacia las enseñanzas transmitidas, las cuales una vez conocidas, merecen ser
integradas, aplicadas y vividas.
“Estas palabras no son mías; son del
Maestro que me enseñó. Sin Él no hubiera podido hacer nada, pero con Su ayuda
he puesto los pies en el Sendero.
Vosotros también deseáis penetrar en
este Sendero; y así las mismas palabras que Él me dijo os ayudarán si queréis
obedecerlas.
No basta decir que estas palabras
son bellas y verdaderas, quien desee lograr éxito debe hacer exactamente lo que
ellas entrañan. Mirar la comida y decir
que es sabrosa no satisfaría a un hambriento: ha de comerla.
Así pues, no basta escuchar al
Maestro: debéis practicar lo que Él aconseja, atendiendo a cada palabra y
fijándoos en cada insinuación. Si no advertís una indicación,
si no atendéis a una palabra, queda
perdida para siempre, porque Él no las repite”.
Y
es curioso, porque la interiorización de esta forma de ver el mundo que nos
lleva más allá del mismo, requiere una humildad que va más allá de la palabra,
pues se expresa en nuestras decisiones más corrientes y ordinarias, en un día a
día en el que nos vemos capaces de renunciar al ataque, al juicio y al
conflicto para poner nuestra energía y atención en la ecuanimidad, la compasión
y el amor, cualidades elevadas que nos hacen crecer en sabiduría y Paz.
Esta
es la sabiduría humilde de “quién sabe que no sabe” y que, por ello, debe
dejar en manos de “Aquel que sabe” todas esas batallas que minan su paz y
energía y le alejan del elevado propósito que tiene este peculiar Sendero del
Despertar. Pero Aquel que sabe no está ahí afuera, disfrazado de gurú, el
maestro está en ti, pero has de aprender a escucharlo con atención, humildad y
en completa libertad.
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