PACÍFICA-MENTE Habitar la Unidad 01 06 26

 

HABITAR LA UNIDAD                                                 1 de junio de 2026

 

         Somos los gestores y creadores de las condiciones que nos permiten alcanzar y ejercer los estados de Ser óptimos a través de los cuales trascendemos la separación y “habitamos la Unidad”.

 

         Hemos descubierto un mapa que nos ofrece diversos senderos para que, por partes, vayamos atendiendo a los diversos obstáculos que antes nos pasaban desapercibidos: oscuridad interna en forma de pasiones y errores de percepción, heridas no sanadas, distractores, inercias, patrones, ideas y creencias limitantes, hábitos tóxicos….

 

         Habitar la Unidad es vivir en espaciosidad y transparencia, liberados del ruido y la basura mental a la que nos habíamos acostumbrado. La ligereza y la sencillez que estamos logrando nos habilita para ir más allá de la mente y actuar desde el corazón.

 

Y este viaje que en principio resulta conducirnos en ascendente, en vertical, poco a poco, nos lleva a lo que Blay denominaba “Unidad Horizontal”. Lo horizontal es relativo al campo de lo físico y material, a lo que conocemos como mundo y la experiencia que en él sufrimos o disfrutamos, lo que, a pesar de la opinión generalizada, no deja de ser una decisión personal e intransferible.

 

La consecuencia natural de esta evolución de tu ser, cada vez más conectado con el Ser, es que en tus interrelaciones ahora sólo gobiernas tú, y las decisiones que tomas ya no son guiadas por un imperativo externo, por una moral impuesta, sino que te son “dictadas” por una libertad que únicamente se “somete” al Amor.

 

 Dice Blay que una de las facetas más importante de nuestra existencia como tal, es la relación con los demás, ahí es donde ser forman todos nuestros problemas, ahí nos alienamos de nosotros mismos y nos dejamos definir por mensajes ajenos, ahí es donde nos hacemos dependientes y externalizados, el lugar en el que nace el personaje, esa máscara que no puede ofrecer lo que no tiene, que no puede “ver” al otro porque no se ve a sí mismo.

 

Conforme cae la máscara, algo que es consustancial al proceso de autoconocimiento o autorrealización, como lo llama Antonio Blay, cae una forma de relacionarse que está impregnada de juicio y expectativas, cargada de orgullo, lujuria, codicia, ira, gula, envidia y pereza….. ¿os suena?.

 

Tú has cambiado y así es como todo cambia, has regresado a tu centro para comenzar a quererte y respetarte, a sentirte pleno y amoroso, feliz y satisfecho, pacífico y en armonía con todo lo viviente. Comenzaste por entrenar el hábito de respirar Amor, sentir Felicidad y sonreír Paz y tras el paso del tiempo has conseguido hacerlo de forma natural y espontánea, perfectamente asentado en el ser que ahora vive en conexión, habitando la Unidad.

 

Has empezado a salir del miedo y en ese proceso, el Amor emerge para purificar todas las células de tu ser. Esto inevitablemente, es volcado hacia el exterior, se refleja en el tejido de tus relaciones, ahora vistas y comprendidas desde la Unidad, desde la sabiduría de saber que lo que doy me lo doy, ya no por un mandamiento al que tengo que complacer para conseguir ser amada, sino porque es lo que brota de un corazón contento, pleno y satisfecho que lo es por causa interna, íntima y responsable.

 

Estamos madurando, saliendo del patio del colegio para entrar en el jardín de la Alegría y la Concordia, de la Armonía y la Coherencia, por fin me reconozco en una Identidad atemporal y responsable, bella y fuerte, generosa y agradecida hasta el punto, de que el perdón ya no me produce rechazo, sino que lo asumo como la forma de pensar correctiva en la que como “no tengo nada que perdonar”, me elevo a una dimensión en la que el mundo ha sido perdonado, trascendido: “estoy en el mundo, pero no soy del mundo”.

 

“Yo no puedo ver a los demás con ojos distintos a como yo me veo a mí mismo. Yo no me puedo sentir en relación con los demás de un modo distinto a como me siento en relación conmigo. Yo no puedo entender a los demás de un modo distinto a como me entiendo en relación conmigo mismo. “ Antonio Blay.

 

La clave eres tú y tu Visión porque todo lo que acaece es proyección y por la ley de la causalidad: causa y efecto son lo mismo.

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